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Críticas de Películas

‘Secretos de un Escándalo’, el cinismo del entretenimiento

Secretos de un Escándalo sigue a Elizabeth, una actriz de renombre que planea realizar una película acerca de la relación entre Gracie y Joe Yoo, cuya relación comenzó cuando ella tenía 36 años y el 13. Para poder interpretar a Gracie, Elizabeth decide visitar a la pareja y su familia en su hogar durante varios días para conocer más de su relación a lo largo de más de 20 años para tener suficiente material para una interpretación fidedigna. Sin embargo, la intrusión de la actriz en la vida de Gracie y Joe llevará a este último a cuestionarse ciertos aspectos sobre su matrimonio y su futuro ahora que sus hijos se van a la universidad.

En los últimos años el contenido de true crime, o sea series y películas basadas en criminales reales, se ha vuelto de los más consumidos al rededor de todo el mundo, pero ¿Qué hay detrás de cada producción? Los encargados de estos proyectos en muchas ocasiones pasan por alto el consentimiento de la gente involucrada en los casos que planean llevar a la pantalla, víctimas, testigos, familiares, etc. y lo hacen sin demostrar aunque sea un poco de respeto a estas personas. Suelen ser los actores los principales promotores de estas producciones, al ‘transformarse’ en sus personajes que van desde ladrones hasta asesinos seriales y ¿Para qué? Por un poco de entretenimiento simple que es viral un par de semanas y luego se olvida. ¿Tendrán estos actores un poco de remordimiento al reabrir viejas heridas para tantas personas? Eso es lo que Todd Haynes explora en su nueva película, Secretos de un Escándalo.

Aunque la premisa en sí nos puede dar a entender que la película girará en torno a la relación de Gracie y Joe, en realidad para llegar a su punto Haynes y su guionista Samy Burch nos hacen observarla desde la perspectiva de Elizabeth y esta perspectiva es carente de juicios morales ante la situación a la que se enfrenta, no porque la actriz sea una persona capaz de dejar atrás esa capacidad de juzgar sino porque su obsesión con absorber lo necesario para su trabajo autoimpone un velo de ingenuidad que le impide ver lo moral y legalmente incorrecto acerca de esta pareja. Elizabeth es una personaje inusual y observar la historia a través de sus ojos pone a la audiencia en dos posiciones posibles, una en la que cae en esa misma ignorancia y otra en la que se distancia del punto de vista y es capaz de ver lo retorcido de la situación.

Es por ello que a pesar de la seriedad de los temas que toca, Haynes decide presentar la cinta con un tono camp que por un lado nutre el lado escandaloso de la historia como si fuera pura cuestión de entretenimiento y por otro nos hace ver lo perturbadoramente absurdo de las acciones de Elizabeth que van subiendo de gravedad hasta que finalmente se asemejan de cierta forma a las mismas acciones de Gracie, quien no se toma esa invasión nada bien. La audiencia queda atrapada en la lucha entre estas dos mujeres en la que se pretende definir cual es el significado de control, una lucha de la que el público podría tomar partido si cae en la trampa de banalizar la seriedad de la situación, cosa que puede ser fácil cuando vemos a Natalie Portman y Julianne Moore dar actuaciones exageradas en las que se siente palpable la instabilidad de sus personajes que tratan de esconder con cierto carisma que puede ser ocasionalmente agradable.

Pero centrarse en la competencia no competencia de habilidades de estas actrices y personajes puede hacer pasar por alto el verdadero núcleo emocional de la cinta. En medio de esta superficial pelea se encuentra la verdadera víctima, Joe, a quien vemos principalmente seguir su vida día a día, sin embargo en él podemos ver una creciente tristeza y dudas que invaden su mente. En él podemos ver a una persona que durante la gran mayoría de su vida se ha dedicado a servir, a ser controlado, lo que son las consecuencias de tomar decisiones cuando uno aún no es capaz de tomarlas por su cuenta, todo eso lo podemos ver en el desolado rostro de Charles Melton, una actuación de profunda sutileza que toma desprevenida a la audiencia y se vuelve el objeto de su empatía. Es en la historia de Joe donde vemos no solo lo que es la vida de una víctima de abuso sino además como cae en la manipulación de alguien que podría darle voz y ayudarle a salir de su situación, pero el entretenimiento de las masas es la principal preocupación de quienes se hacen llamar artistas.

Secretos de un Escándalo es una película que sin miedo ataca directamente la vanidad de las celebridades que tienen el cinismo de decir que su trabajo en beneficio de la sociedad, de enseñarnos algo, de encontrar una verdad, pero las vistas y los premios van primero que las víctimas ¿Remordimiento? No hay. No por nada resulta poco sorprendente que una película tan fina y sofisticada de un director tan reconocido como Haynes haya sido menospreciada en varios de los premios más importantes de la temporada, en particular del Sindicato de Actores que hizo omisión del trío de actores principales, cuando su propósito principal es evidenciar este lado de la industria del entretenimiento que explota la vida de víctimas. Necesitamos más películas como esta que se dediquen a exponer la realidad de las prácticas deplorables de la industria del entretenimiento incluso si eso significa ser repudiadas por esta, de hecho ese es el mejor alago que se puede recibir.

Título original: May December
Dirección: Todd Haynes
Guión: Samy Burch
Elenco: Natalie Portman, Julianne Moore, Charles Melton, Gabriel Chung, Elizabeth Yu, Piper Curda y Cory Michael Smith

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