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Críticas de Películas

Review ‘Como Dios Manda’: buenas intenciones pero… – Secondmgn

Leo Harlem protagoniza una comedia con un necesario mensaje social entremezclado en una amalgama de chistes demasiado fáciles y situaciones llenas de clichés

¿Se puede curar la ranciedad? Es decir, ¿puede una persona rancia (machista, clasista, racista y alguna cosa más que termina en «ista» y no tiene nada de positivo para una sociedad moderna) cambiar y adaptarse? Esa pregunta es la que intenta responder ‘Como Dios Manda’, la nueva y primera película de Paz Jiménez con el cómico y actor Leo Harlem como protagonista.

Y es que, más o menos cercana, todos conocemos a una persona con un comportamiento que podríamos definir como el de un dinosaurio social (con todo el respeto a esos extintos animalitos que seguro que eran más majos que las pesetas). Alguien que parece habitar en el medievo, o en una época más cercana de nuestra historia reciente, y que no casa con una sociedad plural y diversa como la actual. Vamos, lo que vulgarmente llamamos un cuñao.

Ese es nuestro protagonista, del que os contaremos un poquito más antes de meternos de lleno en el análisis, impresiones y opiniones de la película ‘Como Dios Manda’ de una manera más profunda.

Una persona “como Dios manda»

Los más jóvenes del lugar, que están los pobres en las nubes de las redes sociales y de ahí no son capaces de salir, seguramente no conozcan esta expresión tan castellana. Pero los que peinamos canas la hemos oído cientos de veces. Su significado es literalmente: “como debe ser; de modo ideal, adecuado o correcto”. Pero claro, esto es cosa de aquellas épocas que mejor no recordar demasiado…

Leo Harlem en 'Como Dios Manda'
Leo Harlem es el protagonista de esta comedia llena de buenas intenciones

Y así es Andrés Cuadrado (Leo Harlem). Él vive en otro mundo, uno arcaico donde (y en ese su apellido viene que ni al pelo), todo es cuadriculado: con un orden natural, jerárquico e inamovible. El personaje protagonista de ‘Como Dios manda’ es un hombre insufrible para la mayoría de los mortales, excepto obviamente, para los de su misma especie. Es machista, clasista, racista. Una joyita, pero de las que tirarías al mar para que se la comieran los tiburones

Lleva años siendo un estricto e inaguantable funcionario de Hacienda, donde -obviamente se cree el puto amo del cotarro- y hace sufrir tanto a sus compañeros como a los pobres ciudadanos que pasan por su mesa a diario (si no que se lo digan a David Fernández, que no tiene manera de que le acepten la declaración de “Chikilicuatre”).

Adaptarse o “morir”

Pero en cierto momento, una de sus compañeras (a la que lleva años amargándole la vida) se queja de su comportamiento vejatorio. Sancionado, nuestro vetusto protagonista es trasladado a donde menos se podría esperar: al Ministerio de Igualdad. Allí, todo está fuera de lugar para su manera de ver las cosas: desde el mobiliario, pasando por los compañeros y terminando por el día a día de las personas que acuden allí para arreglar sus serios y reales problemas. Incluso el puñetero desayuno es indignante para alguien que en otros tiempos sería considerado un hombre “como Dios manda”.

Mientras lucha con unos problemillas familiares que el mismo se ha buscado (con su mujer y con su hijo), no le va a quedar más remedio que adaptarse, cambiar su forma de ver las cosas y su comportamiento hacia todo y todos. ¿Conseguirá convertirse en una persona mejor, más acorde a nuestros días? ¿Dejará de lado ese hombre «como Dios manda? 

Buen mensaje pero…

El debut de Paz Jiménez con ‘Como Dios Manda’ en el mundo de los largometrajes tiene una parte muy positiva: el mensaje social que quiere enviar. Con bastante dosis de optimismo, quizá rozando (desgraciadamente porque ojalá fuera tan fácil como se pinta en la cinta) la ingenuidad, nos muestra que todo el mundo debería aceptar la pluralidad, la diversidad y una convivencia en la que el respeto sea la cúspide del triángulo.

‘Como Dios manda’ muestra personajes de diferentes razas, credos, opciones sexuales, estatus sociales. Nos muestra situaciones tristes del día a día como el racismo, la violencia de género, la homofobia o la falta de conciliación laboral. Nuestro personaje protagonista tiene que dejar de lado la educación de otros tiempos aceptando que debe adaptarse al mundo moderno. Un diez para todo esto.

… un humor demasiado facilongo

El problema viene cuando este camino hacia esa adaptación está lleno de situaciones llevadas hasta el extremo, momentos que son puro cliché y sobre todo una amalgama excesiva y descontrolada de chistes demasiado fáciles. Vale que el personaje es de épocas en las que las cintas de Arévalo eran lo más, pero eso no significa que el humor que destila la cinta sea tan insufrible y simplón como el protagonista. Pocas risas se han escuchado entre los que estábamos viendo la película.

Quizá la elección de Leo Harlem como la cabeza del reparto de ‘Como Dios Manda’ no esté desencaminada. En parte, su humor se basa en adular comportamientos que se separan de lo políticamente correcto de la vida moderna (no hay más que ver su última serie de monólogos desmotivadores en Movistar). Lo malo es que él nunca lo hace de manera tan simplona. Esta actuación en ‘Como dios manda’ se magnifica el contraste enorme entre en Harlem monologista y el Harlem actor. A mí, personalmente, el segundo me parece genial, pero el primero todo lo contrario.

Reparto de 'Como Dios Manda'
¿Conseguirá nuestro protagonista modernizarse?

Para terminar, otra cosa que no me ha gustado nada. Película rodada en Málaga y nadie con acento malagueño. Es más, tenemos dos protagonistas vascos (Maribel Salas y Santiago Ugalde, famosos por «Vaya semanita») a los que les es imposible ocultar su acento bizkaino. ¿No había, aunque fueran más desconocidos, actores andaluces? ¿Por qué dan tanto miedo los acentos del sur en lo audiovisual? No pido un acentazo marcado, pero al menos que se note un poquito chiquillo…

Valoración final de ‘Como Dios manda’

En resumen, ‘Como Dios manda’ es una película llena de buenas intenciones. Su mensaje es indudablemente positivismo y necesario. Pero como comedia es demasiado pobre y, como suele suceder en estas películas (yo las llamo de corte “santiago seguresco”), su trama es tremendamente previsible.

No sé si a los fans de Leo Harlem -a pesar de que, como he comentado, el personaje se adapta a su «modus operandi humorístico»- les va a convencer por esa simpleza y blancura cómica.

Posiblemente, ‘Como Dios Manda’ funcione bien como producto familiar en una plataforma de streaming y para verla cuando te apetezca ver algo facilón que no te haga pensar (en plan sobremesa). Para verla aposta en un cine, lo dudo muchísimo…

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