Image default
Celebridades

Paulina García homenajeada en el 50° Festival de Cinema de Gramado en Brasil – Entrevista Secondmgn

Básicamente la Paly García -como la llaman en el país trasandino- es una actriz de teatro con muchas teleseries y una película cada tres años. Hasta que con el Oso de Plata a la Mejor actriz por Gloria en el Festival Internacional de Cine de Berlín en 2013, pasó a meterse en el mundo audiovisual con 3 películas por año.

Debutó en la pántalla grande con el drama Tres Noches de un Sábado (2002) de Joaquín Eyzaguirre, y trabajó con dos de los más importantes realizadores de Chile como son Silvio Caiozzi (en Cachimba) y Sebastián Lelio (la ya nombrada Gloria). Tuvo un muy buen paso por el cine indie en los Estados Unidos rodando en el verano de Brooklyn Por siempre amigos (Little Men) de Ira Sachs junto a Greg Kinnear y Jennifer Ehle. Y luego en una seguidilla de films argentinos compartió elenco con Ricardo Darín en La Cordillera de Santiago Mitre, Oscar Martínez en La Misma Sangre de Miguel Cohan y muy especialmente en La Novia del Desierto de Cecilia Atán y Valeria Pivato, aquí junto a Claudio Rissi que les valió a ambos el Colón de Plata como mejores actores, amén del Colón de Oro al film en el Festival de Cine Iberoamericano de Huelva (España). Además está en la olvidable Pipa de Alejandro Montiel como la tía de Luisana Lopilato y viene de trabajar en el documental-ficción Cien años de Mónica de Raúl Morales Barcia sobre la vida de la actriz, profesora, activista y escritora Mónica Echeverría Yáñez en donde la Paly recrea a su centenaria compatriota en distintos momentos de su historia. Su última película es Milonga dirigida y escrita por la uruguaya Laura González, y la acaba de rodar en Montevideo y Maldonado con César Troncoso y Jean Pierre Noher. Ha ganado además de los premios antedichos, estos galardones: Mejor actriz en el Festival de Cine de Lima, Perú.  Premio Euro Cinema Hawaii Mejor actriz en el Festival Internacional de Cine de Hawaii (EUA),  Premio Platino Mejor actriz y el Premio Chileno Altazor a la Mejor actriz de cine, todos por su labor en Gloria. También recibió una estatuilla Premio a la Trayectoria en el 15° Festival Piriapolis de Película. Y se alzó con el Kikito Dorado a la Mejor actriz de Largometraje Latino por Las Analfabetas de Moisés Sepúlveda en el Festival de Cinema de Gramado donde justamente está ahora para recibir el Kikito de Cristal por ser una destacada representante del Cine Latinoamericano.

Vos has estado filmando películas muy diferentes, tanto de producción como de temáticas, no solo en tu Chile natal, sino también en otros países, con otros idiomas y culturas. ¿Qué es para vos lo que marca las similitudes y las diferencias?
La verdad que lo que hace realmente diferente una filmación de otra es evidentemente el dinero. Eso es lo que marca una línea divisoria entre una producción y otra. Claro que entran otros detalles en lo que uno hace. Allí empieza a picar la cultura, los compañeros que a uno le tocan, o las condiciones climáticas con la que uno tiene el rodaje. Pero el dinero hace que una producción se parezca o no a otra. Cuando he tenido que rodar con producciones con más dinero, la diferencia es absolutamente total. En tanto la relación que puedas tener con el director, la relación con tus compañeros, la relación con la producción. Hay una cantidad enorme de gente dando vuelta, por lo tanto uno es uno más en una circulación de gente importante en término de número. Y luego está el tiempo, que en un rodaje de alto presupuesto es otro. Hay tiempos más lentos, más rápidos, hay mucho tiempo de espera, es más tedioso. Hay mucho tiempo de pausa entre plano y plano, entre toma y toma.

¿Y en uno de menor presupuesto sería lo contrario?
En un rodaje de una película independiente, digamos, con poco dinero, se parecen todos en ese sentido, y las diferencias las hace el director y la impronta que le pone al rodaje total: mas buena onda, menos buena onda, más cercano, o más distante, o más exigente. O más necesitado de encuentros con los actores. Todo eso va variando según el director. Pero en términos de administración de un rodaje, la falta de dinero hace que todo tenga una velocidad muchísimo mayor. La tensión es mayor, cuando filmas con menos recursos las cosas se están siempre «incendiando» (Risas). Eso creo yo que es lo que hace la gran diferencia.

Y en relación a tu predisposición al trabajo, incluyendo el idioma, cuando estás con un amigo, que es además coprotagonista y compatriota; y otra es rodar con alguien que lo viste solo en películas, te lo presentan y tenés que filmar con él en otro idioma. ¿Preferís el primer caso más que el segundo?
Es que a veces no es tan así porque el mundo actoral es muy amplio. Y a veces tienes una química, un encuentro anímico con otra persona y a veces no la tienes. Aunque sea una colega y compatriota que la has visto actuar, y por ahí no tienes un encuentro. Simplemente porque no, nomas. En cambio a veces te toca trabajar con alguien que es extranjero y haces un gancho bárbaro. Cuando hice en Brooklyn, en Nueva York el film Por siempre amigos, enganché con la actriz Jennifer Ehle. Con ella la charla y el enganche fue instantáneo. Estábamos en un minuto conversando y a los cinco minutos nos estábamos pasando el teléfono y los mails. «¿Y donde te estás alojando?», «oye tomemos un café, vayamos ahí enfrente», «Tenemos más de media hora, ¿vamos a almorzar a otro lado?» y así. Y otras veces sucede que no te encuentras con tu actriz más admirada y te toca trabajar con ella, y la miras, y no hay ningúna armonía personal. A mi no me aproblema nada de eso. No me importa. Fantástico si se da, pero no es lo que espero de un rodaje. O a veces se dan casos así: hice un trabajo en España tuve una suerte increíble. Con un equipo maravilloso, un grupo de gente espléndida, unos profesionales de alto calibre, mis colegas eran realmente un encanto, el ambiente de rodaje era maravilloso. Pero nunca tuvimos más encuentros que ese, el trabajo específico que fue fluido, muy interesante para mí, me divertí cantidad porque tenía un tono medio cómico mi personaje. Era una serie para televisión, Matar al padre.

Pero tú siempre estas dispuesta a congeniar.
Anda saber tú. Es relevante y la verdad que también es irrelevante. Depende de cómo está uno. Va mucho de lo que sientes, de cómo estás.

En cada uno de estos rodajes, ¿qué sentís que aprendes? ¿Es siempre un paso adelante o hay que estar luchando y bregando por lo estás buscando?
Mmmmm (piensa). Las dos cosas porque la verdad que siempre uno está… o yo por lo menos, siempre estoy un poco insatisfecha con lo que hice. Y me quedo con una pregunta diciendo: «No me hice la pregunta correcta». «Qué raro el lugar donde me paré para hacer esta película». Y otras veces por ahí venía con ninguna expectativa y resultó que pude saltar a lugares brutales, nuevos. Es un poco una aventura, honestamente. Empiezo en territorios desconocidos y eso hace que me sea difícil sacar conclusiones. Me cuesta mucho sacar como lecciones de los trabajos que hago.

¿Vos los ves?
Los veo, pero una vez hechos. No los veo durante el rodaje. En general los veo dos veces y después veo pedazos. Me critico mucho, nunca estoy muy satisfecha.

¿Por qué nunca estás satisfecha?
Porque yo no veo lo mismo que ve la otra gente. Veo muchas más cosas que pasan por lugares más banales que con la actuación y entonces me confunde el proceso actoral. Por eso es que no me miro. Me cuesta mucho verme, pensar mi actuación en eso. Lo que veo es que envejecí, que el ojo lo tengo así, que el pelo lo tengo asá, que engordé, que adelgacé, que ese pantalón me queda mal. ¿Me entiendes? Veo cosas banales. Me distraigo mucho y eso me tiene muy tomada. Estoy muy pendiente de eso y entonces no me puedo enganchar en la actuación.  Tengo claro que no tengo que fijarme en eso y creerle al director cuando dice «Tengo la toma!». Pero a veces estoy satisfecha, aunque son las menos. Lo que pasa que el cine tiene esa dificultad, que tiene una vida muy corta la actuación. Son tres minutos o menos. O a veces de repente, un poco más. Entonces la capacidad de corrección que tiene una escena es muy escueta. Y a los directores en general, les cuesta mucho también a ellos ver en vivo algo que pensaron tanto escrito. Y ya en vivo no es lo mismo. Es muy confuso. Ves muchas energías fluyendo. Y entonces es muy difícil agarrar al caballo. Primero encontrar las riendas y luego saber a dónde lo conducen.

Es que existen buenos directores de cine que no saben dirigir actores y viceversa.
Claro, pero sucede que en general los actores es muy difícil que no sepamos cómo dirigir actores, porque somos actores. Konstantín Stanislavski dice todo actor tiene un director dentro. Sino no podría conducirse en un escenario. Uno sabe hacia dónde va el personaje, ¿no? Entonces a veces uno tiene una noción intelectual clara y una noción biológica y las dos se encuentran.

¿Y te tocó encontrarte con un director que plantea algo y vos le encontraste otra vuelta y le replanteaste la situación y acordaron. O Simplemente te dice: mirá para allá y miras para arriba?
Si claro, la mayoría de las veces te dice mirá para allá y mirá para arriba. Es muy raro que un director lea que tu biología está yendo para otro lado, porque la actuación es biología. No es un medio intelectual, es biológica. Para que tenga la vida tiene que ir a la biología. Me sucede cada tanto que el cuerpo va para otro lado y yo estoy diciendo obedece lo que te están diciendo hacer, pero el cuerpo se me escapa y entonces me trapico, me entiendes. Y estoy con el texto y empiezo a fallar. ¿Por qué estoy frenando un texto que me lo sé? Y cuando estoy así es cuando quedo insatisfecha con la escena. Y entonces pienso que iba para el otro lado para mi y no logré demostrarlo actoralmente. El cine es más del director que del actor.

¿Cómo ves el cine chileno en particular y el latinoamericano en general?
Yo creo que el cine chileno está a tono con lo que está pasando en la región en término audiovisual. Hay una especie de explosión creativa, de innovación de temáticas, de surgimiento de nuevos directores, de nuevos actores, de nuevos técnicos alrededor del cine que hace que el cine se esté refrescando. Todo el tema de la digitalización del cine democratizó muchísimo y sin duda también el fomento estatal. Aunque considero que esto último en la región en general y en Chile en particular en los últimos años está detenido. Y ha quedado más atrás frente a la fuerza que impulsó al cine -a partir del fomento que hubo entre los 90 y el 2000. Y lo poco que hubo es porque la energía salió disparada. Pero esto se va a desgastar si no hay mas fomento estatal. El cine en el mundo hoy, el cine independiente, el buen cine digamos, si no tiene los apoyos estatales necesarios va a venir un eclipse. Ok tuvimos poco dinero, y con ello hicimos todo esto pero la bencina nos va a hacer avanzar un poquito más, pero ya estamos empezando a renguear, ¿no? En Chile pasó que una producción se quedó sin dinero, filmado en Punta Arenas y la película no se terminó, está inconclusa. Yo esto no lo escuchaba desde los años 80. Y te cuento que los sueldos a los actores son miserables. Creo que los Estados están considerando mucho nuestra capacidad de hacer magia con poco. Funcionar como una dueña de casa y con un dinerillo dar de comer a ocho personas. Creo que esa fórmula tiene los días contados. Dicho esto y reconociendo la presencia de nuevos cineastas y de una camada que es justo la generación que viene debajo de mi, la que está en los 40 ó 45, que viene muy briosa y muy trabajólica, o sea con una capacidad enorme de trabajo, multitarget y eso permite que tengan muchos frentes abiertos y curiosamente muchos frentes a los que pueden seguir alimentando, esperando cual frente avanza primero que el otro. Así estamos y creo que es la realidad que existe aquí en la región.

Artículos Relacionados

¿Por qué Capitana Marvel se llama así? Marvel al fin lo revela – Películas Secondmgn

Admin

Inés Arrimadas pone fin definitivo a su matrimonio con Xavier Cima

Admin

Meghan y Harry, todo paralelismos con Eduardo y Wallis Simpson

Admin
Cargando....