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Celebridades

Marco Berger “agita” la pantalla grande con un relato de violencia ascendente – Entrevista Secondmgn

Verano, euforia, juegos, camaradería y violencia. Estos son algunos de los tópicos que atraviesan la nueva película de Marco Berger, Los Agitadores (2023). Un relato centrado en un triángulo afilado entre un personaje homofóbico, un chico gay reprimido y un chico bisexual oculto, lo cual lleva la tensión al límite. En el marco del estreno del filme en el Centro Cultural San Martín y en la sala virtual de PCI, el cineasta dialogó con EscribiendoCine. “Me cuestiono cómo muchas veces la homofobia es la raíz y la semilla de muchos problemas”, planteó.

 Ya habías trabajado con la premisa del grupo de amigos de vacaciones y ciertas tensiones entre ellos en Taekwondo (junto a Martín Farina). Si bien en Los Agitadores se parte de un punto similar, el rumbo es diferente, ¿qué te motivó a retomar el concepto y, a su vez, qué te llevó a elegir el nuevo camino?
El concepto es completamente diferente, quizás lo que es similiar es el escenario. Esto de vacaciones de amigos varones. Si uno espera ver algo como Taekwondo o tiene la sencación de que son parecidas en su fórmula, se va a dar cuenta cuando vea Los Agitadores que son completamente diferentes, aunque el escenario sea practicamente el mismo. Cuando pienso una película siempre pienso en el tema, y el mundo cambió mucho en los últimos tiempos en cuanto a la mirada sobre la masculinidad. En el 2015 me llamaba la atención el mundo heterosexual masculino y las situaciones que de afuera pueden tener una lectura homoerótica. Lo trabajé en Taekwondo, escondido en una historia de amor. Era como mandar un ciervo a una manada de leones, pero en su lado lúdico. Cuando en 2020 veo la noticia del asesinato del Fernando Báez Sosa me doy cuenta de que me da ganas de revisar ese comportamiento y trabajar sobre su lado más tóxico, ya que Taekwondo es una película muy dulce, mucho más parecida a Hawaii. Con Los Agitadores aparece la idea de retratar esas vacaciones de varones, pero en otro espacio. El escenario de esta película, a diferencia de Taekwondo, es una casa de country de chicos ricos sin límites ni control.

La atmósfera en la que se desarrollan las distintas situaciones está cargada de toxicidad, llegando a circunstancias inquietantes e inesperadas, ¿qué cuestiones consideraste para dicha construcción, a nivel narrativo y estético/técnico?
Para explicar esto tengo que alertar de spoilers de la construcción de la trama. La toxicidad aparece muy de a poco, pero está siempre presente. La primera escena es una de las más lúdicas. No hay violencia realmente, es simplemente un juego. En ese momento uno podria pensar que la película es una comedia que retrata la picardía de este grupo de amigos, pero, rápidamente, empieza aparecer cierta violencia en los diálogos que retratan la falta de límites y la forma de comportarse de los personajes. Eso se ve muy al principio en la anécdota de que uno golpeó al dueño de un garage que se quejó de que éste tapó la salida con su auto. A nivel estético, la primera aparición de la violencia es cuando aparece la sangre. Los jóvenes están jugando con una bate de béisbol y uno le rompe la pera a otro sin querer. Creo que en este punto el espectador empieza a entender que la violencia es el color más importante en la historia.

Se trata de una película coral, donde se cruzan historias individuales y colectivas de los personajes, ¿qué tuviste en cuenta para lograr el equilibrio entre los relatos?
Me gusta mucho trabajar con la mente del espectador, es algo que hago en varias de mis películas. Cuando mezclo tantas historias, trabajo con esconder a los protagonistas en la manada. Son varias historias mezcladas entre sí, con sus grados de violencia. Los protagonistas son tres, pero solamente el personaje de Poli (Franco de la Puente) parece tener un punto de vista. Esto también está trabajado así a propósito. Este personaje en tensión constante está desprendido de la manada y hace que nosotros sigamos sus movimientos con más atención que al resto. Lo separo bastante al principio de la película. La película, en ese sentido, confunde y logra que el espectador no tenga de dónde agarrarse.

Poli parece ser el único lugar sólido de donde agarrarse. Pero el triángulo con otros dos se empieza a hacer más fuerte durante la trama y, llegando al final, nos damos cuenta de que el clímax está en ese triángulo de deseo, celos, homofobia y amistad.

Y respecto al reparto, es decir, a los actores detrás de los personajes, ¿qué indicaciones diste a la hora de encarar este filme?
Cada personaje se trabajó por separado. Algunos, en su capa más externa, son más parecidos a ellos mismos, y otros realmente son el opuesto absoluto al personaje. Como estabamos en pandemia y filmamos en burbuja, el trabajo con ellos fue muy largo. Primero, logré que se hagan amigos entre ellos durante muchos meses, para que fuera más fácil filmar una película tan complicada, con escenas en las que están muy expuestos en su desnudez y en sus juegos. Después, confío mucho en la inteligencia de los actores para entender el material y en su sensibilidad para encarar los personajes. Todos los actores, al igual que en Taekwondo, son muy buenos, ¡algunos son realmente brillantes! Me gusta mucho confiar en los actores y en su trabajo, yo simplemente acompaño su forma de crear. Luego, en rodaje, se hacen indicaciones precisas para cada escena. Los actores que vieron mis anteriores trabajos están totalmente dispuestos y confían mucho en mi mirada.

Así como el público puede encontrar preguntas y respuestas al ver Los Agitadores, a vos, como director y guionista del filme, ¿qué interrogantes y resoluciones te aparecieron antes, durante y después del largometraje, a nivel personal? ¿qué te llevó a reflexionar?
Para mí, es un ejercicio. No pretendo dar cátedra, simplemente me gusta contar historias. Cada uno saca las conclusiones que quiere y se lleva lo que le sirve. Personalmente, me cuestiono cómo muchas veces la homofobia es la raíz y la semilla de muchos problemas. Seguramente cada uno pueda hacer esa lectura desde su posición y su mirada, pero antes no me pasaba tanto. Ahora, después de muchos años de investigar y trabajar la temática, cada vez más me cuestiono sobre la raíz de este problema. Y creo que la homofobia es claramente un problema grande del mundo, está asociado a la libertad y a dejar que el otro sea quien quiera. La estandarización es una forma muy buena de control, la libertad individual es un peligro para el sistema. Y cuando digo libertad, hablo de la libertad real, no de la libertad desde la mirada del capitalismo, que no es libertad, sino lo contrario, la capacidad del pisarle la cabeza al otro con libertad.

El film tuvo su estreno internacional en el Festival de Cine de Karlovy Vary, en República Checa, y así arrancó su recorrido mundial, ¿qué balance haces de su recepción en el exterior? ¿y qué expectativas tenés para su debut en Argentina?
La película tuvo y tiene muy buena repercución, por suerte. Es una pelicula muy independiente sin apoyo del INCAA, ni apoyo de fondos internacionales. Es importante marcar eso porque los recorridos muchas veces dependen de eso. Es una película muy chiquita que hizo un recorrido muy grande. En Londres, en el Festival BFI estaba representndo a Argentina igual que la película Argentina, 1985, que claramente es una película mucho más fuerte, con un presupuesto claramente mucho más grande, y con Ricardo Darín. Una película tan chica de la mano de una tan grande, es un orgullo absoluto. Como siempre, por suerte, mis películas se terminan exhibiendo y comercializando en la mayoría de los mercados europeos, en USA, y hasta en Asia. Creo que terminan teniendo mucha más fuerza en el mundo que acá. También eso pasa porque al ser una película chica es muy difícil salir a nivel nacional sin una estrategia de estreno que involucre un presupuesto muy grande en publicidad. Sin embargo, creo que tiene un potencial público fuerte en Buenos Aires, que va a poder verla en el Centro Cultural San Martín (entradasba.buenosaires.gob.ar). Y para el resto del pais y Latinoamérica está la posibilidad de verla en la sala virtual de mi asociación de directxres cine PCI (cinevitual.com.ar)

En cuanto a tu presente y futuro en el ámbito audiovisual, ¿estás trabajando en el desarrollo de algún otro proyecto actualmente?
Siempre estoy con proyectos, por suerte. En este momento estoy siguiendo la post-producción de mi última película, Los Amantes Astronautas, que filmé a fines del 2022 con apoyo del INCAA. Por otro lado, estoy desarrollando otra película independiente, que está todavía en etapa de escritura. Mi cine es mayoritariamente independiente. Sólo tengo tres películas con el apoyo del INCAA. El lado positivo de esto es que tengo un control absoluto de estos proyectos en cuanto a tiempos, y me mantiene filmando, que es lo que más me gusta.

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