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Críticas de Películas

Libro VS Película | “El Exorcista”, el referente al que el terror debe aspirar

¿Cuál es el efecto real que causa en nosotros adentrarnos en una historia sobre posesiones? ¿Por qué causan tanto terror en las personas a pesar de que, en general, son como cualquier narración audiovisual montada en un estudio o alguna locación? Lo que vemos en pantalla no es real, pero a muchos nos causa una impresión tan grande que incluso puede generar un trauma.

Ese es el poder de las historias. Y el de esta adaptación, en particular, es tan fuerte que incluso a décadas de su estreno sigue ganando adeptos y consiguiendo que muchos se sientan atormentados desde su memoria, a pesar de que no es tan gráfica como otras películas del género, y sus efectos visuales, a esta época, están bastante «sencillos».

Pero es que lo importante de esta película, creo yo, cayó en dos áreas: por un lado, supo adecuar las partes más poderosas de un libro bastante denso para reacomodarlas de tal manera que pudieran sobresalir en un formato ajeno al de tinta y papel, y por el otro, contó con un cast muy bueno que logró mimetizarse bien sus personajes al grado de hacerle sentir al público el horror y la tempestad que estaban viviendo por la pesadilla de una posesión. 

Ya lo había explorado en la reseña que hice sobre el libro y creo que es buen momento de traerlo a la mesa ahora: el éxito en este tipo de historias radica en qué tanto nos hagan creer que una situación de este estilo podría suceder. Qué tan real se vería y se viviría un evento traumático y paranormal, y cómo lo podríamos enfrentar con cierto grado de éxito. 

Esta historia otorga eso, y no se queda en el mero hecho de demostrar la posible existencia del demonio: da, hasta cierto punto, esperanza, y nos hace confiar en la idea de que podríamos ganar un enfrentamiento de este estilo pese a lo difícil que resultaría. Y tenerlo en audiovisual, en una versión, hasta cierto punto, más tangible, claro que pega, y más aún si se trabaja de la manera correcta.

¿Cómo olvidar el rostro de Regan transformado en un rictus de dolor cada vez que el demonio hacía de las suyas en su interior? ¿O esas muecas y gestos grotescos que fue obligada a hacer cuando el maligno quería interactuar con alguien de afuera?

El tormento de su madre, Cris, también nos afectó a muchos, y pudimos palpar su impotencia, y la del padre Karras, conforme avanzaba la historia. Y el clímax fue, simplemente, una oda a la locura que nunca será olvidada en el séptimo arte.

Aunque no siguió al pie de la letra lo que había en el libro, puesto que haber grabado una versión realmente fiel habría desembocado en una producción como de 5 horas, me atrevo a decir que es una de las mejores adaptaciones que he visto porque supo, como ya dije, incluir bien las partes más poderosas de su historia y potenciarlas gracias a su equipo creativo y al talento de sus actores. 

Además, los cambios entre una versión y otra no dañan el panorama general; más bien, lo que hacen es entregar dos visiones de un mismo hecho que se pueden coexistir en la mente de cualquiera y aterrorizarla desde diferentes frentes.

Yo, por ejemplo, siento el mismo terror recordando los momentos más gráficos de la película como aquellos diálogos y descripciones impactantes del libro. Y no creo que una versión sea mejor que otra. Son hermanas que se llevan bien y coexisten en el mismo universo, abriendo los brazos para diferentes públicos.

Y un detalle importante en la adaptación es que, además, supo ocupar bien los elementos técnicos que tenía a su disposición, porque recordemos que este producto se filmó en los años 70, cuando los avances tecnológicos aún estaban en pañales y, aún así, se adecuaron a la perfección para ser lo suficientemente realistas y evocar emociones fuertes entre el público, como aquellos destellos en los que una cara diabólica aparece entre escena y escena y se queda marcada en el subconsciente del espectador.

El cine de terror ha buscado copiar la fórmula de esta producción más de una vez, y prácticamente ha fallado en el intento en todos sus acercamientos. Y creo que eso se debe a que no buscan ser originales ni innovadores como está producción, que en realidad no es tan compleja como muchos han querido hacerla ver.

Si estas películas, sobre todo las de exorcismos, se hubieran dedicado a mostrar una historia propia con un estilo personal, seguramente habrían causado una buena impresión y no la de ser simples copias de una obra maestra: sin futuro, sin sustancia y sin credibilidad. El miedo es inherente en el ser humano, pero hay que saber explotarlo adecuadamente.

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