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Celebridades

“Kinky Boots”, el ovacionado musical que pisa fuerte en la Avenida Corrientes – Entrevista Secondmgn

Se trata de una historia que quizás los espectadores conocieron a través de la comedia dramática cinematográfica oriunda de Reino Unido, vieron en su versión musical de Broadway, o disfrutaron en su adaptación nacional dirigida por Ricky Pashkus y protagonizada por Martín Bossi, Fernando Dente y Sofía Morandi. Si bien el aclamado espectáculo se despide el 28 de agosto de la cartelera porteña, gracias al espíritu y el talento de su equipo se ganó un lugar especial en el corazón del público argentino.

Los primeros pasos
Aunque muchos espectadores emprendieron el viaje Kinky Boots en las temporadas 2020/2022, junto al ovacionado musical de la Avenida Corrientes, la génesis del fenómeno internacional tiene lugar muchos años atrás, incluso antes del filme inglés. Su origen se ubica en un documental de la BBC titulado The Kinky Boot Factory acerca de una fábrica de zapatos,entre la adversidad y la prosperidad, en Northamptonshire (Inglaterra), quese transmitió en febrero de 1999 y despertó el interés dequienes, posteriormente, harían la película de ficción.

Todo arrancó cuando Steve Pateman, con 30 años, reemplazó a su padre en el rol de jefe de WJ Brookes, una fábrica de calzados tradicional en el pueblo de Earls Barton de Northamptonshire. A raíz de los cambios en la moda y la competencia con productos provenientes del exterior, Steve empezó a buscar nuevos nichos de mercado. Y un llamado telefónico inesperado de la comerciante Sue Sheppardlo invitó a expandirse en “botas rizadas”, es decir, en zapatos de mujer en tallas tradicionalmente de hombre para personas transgénero.

En el transcurso del documental se reflejaban las vicisitudes que Patemantran sitó con su nuevo producto. Más allá de la gran iniciativa del comerciante, tiempo después la fábrica cerró y él pasó a trabajar plenamente como bombero. Ante la propuesta del traslado de su historia de vida a un filme, aceptó entusiasmado, aunque hubo modificaciones en el relato, por ejemplo, en el final.

Respecto al largometraje, la drag queen Lola, que educa en cuestiones de género a Charlie (el personaje ficticio de Steve), no está basada en una única persona, sino que resultó una fusión de varias que el zapatero conoció a lo largo del camino. 

En la pantalla grande, Kinky Boots, estrenada en 2005, contó con la dirección de JulianJarrold y las actuaciones protagónicas de Joel Edgerton (como Charlie Price), Chiwetel Ejiofor (como Lola/Simon) y Sarah-Jane Potts (como la empleada de la fábrica e impulsora del cambio de rumbo del comercio, Lauren). Cabe destacar que por su labor Ejiofor fue nominado a los Globos de Oro en la categoría “Mejor Actor en Película Musical o Comedia”.

En 2013, se estrenó en el Al Hirschfeld Theatre de Broadway el espectáculo musical basado en dicho filme, que se tituló de igual manera. La puesta escénica contó con el libro de Harvey Fierstein y la música y las letras de Cindy Lauper, mientras que, en el escenario, Stark Sands interpretó a Charlie Price, Billy Porter a Lola y Annaleigh Ashford a Lauren. Dicha producción teatral recibió numerosos reconocimientos, entre ellos, estatuillas de los prestigiosos premios Tony. Asi mismo, el musical se expandió a otras ciudades del mundo que llevaron adelante sus adaptaciones locales, como Londres, Buenos Aires y Madrid.

Un salto de Fe
En Argentina la versión de Kinky Boots está a cargo de Fernando Masllorens y Federico González Del Pino, tiene dirección general de Ricky Pashkus y las actuaciones protagónicas de Martin Bossi (Lola), Fernando Dente (Charlie) y Sofia Morandi (Lauren). Cabe recordar que el suceso teatral se vio interrumpido en 2020 por el inicio de la pandemia del COVID-19, cuando se cerraron las salas. Hasta que, en abril del 2022, el espectáculo musical regresó con fuerza al mismo escenario, con gran parte del equipo original y algunos cambios, como la participación de Laura Esquivel en el rol de Lauren (Morandi volvió al papel para las últimas semanas de la obra).

Pashkus conoció Kinky Boots en el marco de su recorrido por varios musicales de Broadway hace casi diez años. Sobre esa ocasión, recordó: “Me gustó mucho, pero no tanto como fue hacerla posteriormente. En ese momento la obra traía un montón de circunstancias atractivas, pero no era el tipo de musical que a mi más me gustaba a priori, pensando en mi Ricky infantil, no en mi Ricky más maduro, yo era más de propuestas tipo A chorus Line, que hablan del mundo del espectáculo, de la interna del show business. Cuando vi Kinky sentía que era una temática que no iba a funcionar en Argentina, me daba la sensación de que no había una decodificación respecto a la palabra drag queen, y tampoco pude entender claramente los temas, ya que los asuntos que atraviesan la obra son mucho más importantes que lo que uno puede percibir en una primera instancia”.

Un acontecimiento reciente y relevante que Ricky rememoró en torno a la llegada masiva del concepto drag queen en Argentina fue cuando lo referenció el hijo del presidente argentino, Entanislao Fernández, quien también encarna a la artista drag Dyhzy. En ese contexto, Pashkus repensó y pudo comprender mejor los tópicos de la obra, incluso profundizó en otros que iban más allá del género, la discriminación y la inclusión, como son los mandatos familiares y la producción local de un producto en relación a la extranjera.

La organización de la fiesta teatral
Cada proyecto abarca diversas etapas, pero, cuando se trata de la adaptación de un espectáculo oriundo de otro país, hay instancias especiales. En Kinky Boots se necesitaba el total aval por parte de sus autores Harvey Fierstein y Cindy Lauper. Por ende, en primer lugar, se debió traducir la obra del inglés al castellano, luego, plantear cómo sería la versión argentina y, a continuación, traducir dicho texto del castellano al inglés, para que los creadores de Kinky pudieran leerde manera literal, no poética, lo que se haría en el escenario argentino. Asi mismo, se hicieron solicitudes de permisos para aquellas cosas que no se harían en el espectáculo, por ejemplo, en la versión original actúan chicos, pero Ricky descartó esta opción porque era algo muy complejo en lo contractual.

En sintonía con la impronta local, Pashkus añadió: “Evidentemente Martín agrega palabras que uno no puede saber y que tiene que ver con la liturgia casi revisteril de nuestro teatro. Para mí hace una versión épica. Yo hice la obra en España y es totalmente diferente, el rol de Lola lo hizoTiago Barbosa, un actor brasileño maravilloso que en su actuaciónse parece más a la versión estadounidense, en términos de cómo canta y baila, mientras que Bossi tiene otra manera de afrontarlo, tiene algo único que te hace percibirlo como actor y percibirla como una drag profundamente argentina”.

En relación a la recepción del público, el director valoró: “En todas partes del mundo el aplauso y el saludo son gigantes, pero esta cosa de pista de baile que hay acá y la alegría de poder celebrar la vida no ha pasado en ninguna parte, por lo que me dicen. Kinky Boots es una obra que obliga, permite, e invita a una mirada deconstruida, sino es muy difícil. Y creo que Martín afronta nuestra argentinidad partiendo de su conciencia misma, invita a deconstruirse de una manera cercana, íntima e intrínseca, porque de otra manera hubiera sido algo separado y distante, demasiado conceptual”.

Por otro lado, respecto a los retos de llevar adelante el espectáculo, más allá de los vinculados a la producción -de la que Ricky también forma parte- planteó: “El mayor desafío para mí, todo el tiempo, era comprender culturalmente qué era lo que yo estaba diciendo, a tal punto fue así que cuando llegué a España para montar la obra tuve que decodificar otros signos culturales que no me permitían dirigirla de la misma manera”.

Como cada experiencia deja aprendizajes, a nivel personal reconoció: “Creo que toda esa temática me hizo crecer muchísimo en los vericuetos y en las sutilezas en el mundo de la identidad no binaria. Llegué a una reflexión y es que el mundo no binario solo se va a poder entender de verdad cuando las cabezas pensantes sean no binarias”.

A lo largo de sus dos temporadas, Kinky Boots recibió múltiples elogios por parte de los espectadores, que llenaron la sala del Teatro Astral función a función y, a su vez, obtuvo diversos halagos de la crítica especializada. Además, recibió prestigiosos galardones en diferentes categorías de los Premios Hugo, entre ellos a “Mejor Musical”, y valiosas nominaciones en los Premios ACE.

Una trayectoria musical
Ricky fue director de más de 150 espectáculos, entre ellos aparecen Los productores, Hairspray, …Y un día Nico se fue, Yiya el musical, Al final del arcoiris, El joven Frankestein, A chorus line y Sweeney todd. Asi mismo, fue creador del espectáculo en celebración a los 10 años de la democracia argentina en 1993 en el Estadio Luna Park, de la apertura artística de la Copa América 2013 y del show principal en agasajo al G-20, presentado en 2018 en el Teatro Colón. Entre todos sus reconocimientos, fue declarado “Personalidad destacada de la cultura”, por el Concejo Deliberante de la Ciudad de Buenos Aires. Hoy, dirige junto a Fernando Dente IAM- el Instituto Argentino de Musicales.

Sobre las claves a la hora de plantear un musical, aclaró: “Antes no podía producir, ahora sí, con Rimas. Nuestro país en relación a la variante de producción y a tipo de musicales como Kinky depende mucho de su relación con el dólar, por lo que, en este momento, es casi imposible volver a hacerlo. Un momento posible era uno terrible de la Argentina, como fue el dólar 1 a 1, que favoreció a este tipo de musicales. Por supuesto no halago el momento político, sino que hablo de una realidad comercial. Todo se podía hacer sin juntar tantos pesos, se podían comprar los derechos fácilmente”.

Y, por último, describió: “Lo que pienso para hacer un musical, como hombre de la construcción cultural en la que caben el espectáculo pequeño, mediano, alternativo y demás, es en ir haciendo un poco lo que necesito y lo que es posible por la economía del momento. Yo hago lo que se puede en ese momento. Mi hacer y mi necesidad de comunicarme son más importantes que lo que estoy haciendo, es mi naturaleza, no podría esperar tres años porque tengo un proyecto que la economía impide que se haga y entonces no hago nada. Cualquier obra -no cualquier obra tan literalmente por supuesto- me permite contar cosas de la vida, y mi mirada va a estar ahí. Entiendo mucho que no todo el mundo debe ser así, hay gente que no piensa así, y me parece respetable”.

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