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Celebridades

Julia Montesoro presenta su libro sobre las mujeres argentinas en el cine – Entrevista Secondmgn

Hace muchos años que Julia Montesoro es periodista especializada en el Cine Argentino. Actualmente es la Directora general del sitio GPS Audiovisual. Es egresada de la carrera de Periodismo y Comunicación Social (UNLP) y Especialista en Industrias Culturales en la Convergencia Digital con un posgrado en Industrias Culturales (UNTREF). Fue redactora de cine y espectáculos en el Diario Popular y luego en La Nación. Integra la Comisión Asesora de Exhibiciones Cinematográficas (representante del Ministerio de Cultura de la Nación). Este año finalmente pudo publicar en edición gráfica y física (casi un milagro hoy día) el libro «50 Mujeres del Cine Argentino» editado por Ediciones del Empedrado.

Ella se encuentra ahora en la ciudad de San Salvador de Jujuy donde además de presentar y moderar un par de Diálogos de Altura en entrevistas públicas a las actrices Andrea Frigerio y Celeste Cid, estará hoy Martes 6 de septiembre a las 17:30 en la Casa Macedonio Graz en San Salvador, presentando el libro «50 Mujeres del Cine Argentino» con la moderación de Diana Frey. Esta charla se podrá seguir en el sitio www.cinedelasalturas.ar.

¿Cómo y cuando nació esta idea de hacer un libro sobre mujeres argentinas de cine?
Todo esto empezó con mi sitio web GPS Audiovisual, y en enero de 2020 nos largamos a hacer un programa de radio (Radio Trend Topic), y acordate que todavía no había pandemia. Yo ya me estaba empezando a plantear que las notas estuvieran en función de todo lo que estaba pasando con las mujeres en el mundo, y que fueran notas con perspectiva de género. No solo en relación a las mujeres, también a las diversidades. Yo ya había comenzado a producir el Podcast: 50 Mujeres del Cine Argentino en 2020, tomado de la consigna de paridad de géneros que arrancó en el Festival de Cannes.

Y llegó el COVID 19. ¿Qué pasó entonces?
Hasta ese momento las directoras o artistas iban al piso invitadas al programa de radio y una hora después teníamos el estudio alquilado para grabar los podcasts. Hacíamos dos podcasts por semana. Hacíamos «parrilla» de podcasts y los íbamos subiendo uno cada lunes. Vino la Pandemia, tuvimos que reformular todo. Seguimos produciendo pero todo de manera digital. Acordate que no se podía salir, no se podían hacer reuniones, no podían ir invitados a la radio. Tanto nosotros como las entrevistadas se hicieron vía Zoom. Tanto el programa de radio online como el resto de los podcasts. Cambió todo.

¿Estos podcasts eran al margen del programa semanal de radio online?
La mayoría de los casos eran al margen. Los miércoles hacíamos el programa en vivo vía zoom, y cualquier otro día de la semana se grababa la entrevista, también vía zoom, para el podcast. Y lo editábamos nosotros, y luego en la radio lo terminaban de compaginar y formatearlo para subirlo a las plataformas. Eran solamente entrevistas con audio, sin imágenes.

Y esos reportajes de los podcasts son lo que adaptaron para publicar el libro…
Los 50 podcasts que hicimos son exactamente las mismas que están en el libro. Obviamente que cuando se paraliza el mundo, la consigna original de la paridad en 2020, desapareció. Seguimos trabajando hasta completar las 50 entrevistadas. Hicimos un ciclo virtual con Género DAC de directoras en la Plataforma del Cine Arte Lumiere.

¿Pero vos cuando hiciste todo lo de las entrevistas para los podcasts, tenías la idea de editarlos luego para un libro físico?
No, no para nada. Yo ese tema lo empecé a trabajar en el sitio web y en el programa de radio. Esa es la forma de concebir el cine argentino. Yo no estoy atada a la agenda de estrenos. Sino temas, producciones, puntos de vista. También durante las entrevistas iban surgiendo estas cuestiones de muchas mujeres del cine que comentaban las dificultades que tenían para desarrollarse en la Industria. Todo fue llevando a que me centrara más en eso. Y el libro recién fue una posibilidad y en ese mismo año me presenté a Mecenazgo de la Ciudad de Buenos Aires. Y pasaron varios meses. Finalmente en 2021 anunciaron los ganadores. Y nosotros habíamos concursado para terminar los podcasts. Y ya los teníamos terminados, entonces se nos ocurrió hacer el libro. Entonces este libro se publicó gracias al premio de Mecenazgo. De otra manera hubiera sido imposible.

Entonces este libro físico es como el fruto final de toda esa producción de podcasts con entrevistas que eran solamente virtuales.
Así es el libro fue la culminación de toda esta producción. Yo en la primera presentación oficial del libro, allí en el auditorio de la DAC, dije que después de escuchar los 50 episodios del podcast, empezó a tener otra dimensión. Había ahí algo que le era común a todas las mujeres, más allá de cómo yo había preparado los cuestionarios. Siempre me lo planteé como una charla, donde yo interviniera lo menos posible. Así fueron todos los podcasts. Y ahí fueron apareciendo también cosas muy interesantes. Las entrevistadas sentían que se generaba un espacio de análisis, de reflexión sobre su propia profesión, su propia historia personal.

Seguramente más de una pudo contarte cosas que nunca contaron…
Exactamente. Muchas de las mujeres de este libro, jamás hablaron públicamente. De hecho se sorprendían cuando las convocábamos y se preguntaban: «¿Y yo qué tengo para decir?». Y ahí les contaba la idea del podcast. Finalmente cuando ya vamos a publicarlas en un libro, les doy a cada entrevistada el texto que desgrabé para que lo lean y si querían agregar algo. Además pasar del lenguaje oral al escrito es totalmente distinto. Entonces yo no quería vulnerar la entrevista, lo que ya me habían dicho, pero tampoco quería que quedara así por la forma de expresarse escrita que oral. Además como la mayoría de las entrevistas sucedieron durante la Pandemia, ese tema era inevitable que aparecieran en los audios. Entonces decidimos con el editor (el también periodista Norberto Chab) poner lo menos posible el tema de la Pandemia. Ellas leyeron eso, algunas se sorprendieron por lo que dijeron, pero no hubo grandes cambios. Posiblemente al editar hubo un cambio de orden de las preguntas, para evitar la presencia de la coyuntura. 

Sí, en la lectura del libro, tanto las preguntas como las respuestas, no hay cuestiones biográficas, sino más bien centradas en determinado tema o en algunas anécdotas.
El eje es ese: vivencias y experiencias. Además hay que pensar que cada una de ellas son distintas como mujeres. Y por otro lado no es lo mismo las vivencias y experiencias de una directora o de una actriz o de una escenógrafa y así. Y además está lo generacional. El foco estaba puesto en las experiencias en relación a la profesión, al género. Y lo que surgió mucho en casi todas las entrevistas fue la cuestión de las inequidades en el trabajo. Y aunque uno siente que a simple vista parecen distintas, una vez que leíste todas las entrevistas ves que aparecen estos denominadores comunes.

Y la mítica y deseada cifra de 50 y 50 en relación al porcentaje de géneros, es algo todavía muy lejano.
Y es que en los últimos años, pandemia mediante, no ha habido muchos cambios y acá en Argentina la cuestión de las estadísticas es bastante difícil de conseguir números puros y duros.  En general sigue habiendo un 27% de mujeres directoras y esa cifra baja drásticamente en los rubros técnicos, y en cabezas de equipo.

Y estas cifras, estas estadísticas, además de las que manejan el INCAA y el SICA (Sindicato de la Industria Cinematográfica Argentina), están las producciones que no aportan ni al Instituto no al Sindicato. ¿En qué otras organizaciones se pueden conseguir?
Hay muchos relevamientos que hicieron desde «La Mujer y el Cine» también. Yo al estar mucho en contacto con ellas, me fui apoyando también en esos datos. Y hablamos que en general los datos son del cine que se hace en Capital Federal. Y ahí las estadísticas empiezan a cambiar, para abajo. En general en las Escuelas de Cine el 50% de les estudiantes son mujeres. Pero cuando pasan a la inserción profesional es donde suben los hombres y no las mujeres. Y lo he conversado con muchas de ellas en donde intervienen la maternidad, la falta de posibilidades. Mientras estudiaste todo bien, la formación divina y así. Pero cuando tenés que filmar ahí empiezan las cuestiones, y dicho por ellas mismas: «No vas a tener fuerza para levantar la cámara». Y entonces si tiene chicos y el rodaje se complica. Hay un montón de cuestiones que terminan derivando en esto: que son muy pocas las que logran insertarse profesionalmente, aun teniendo formación.

¿A quien te hubiera gustado entrevistar?
Bueno a María Luisa Bemberg, por supuesto. En actrices a Barbara Mujica. Y Aída Luz. Tenían otro perfil. Podrían hablar de otra época y de otra forma de concebir el relato de ficción, también. Nunca tuve la oportunidad de entrevistarlas en vida. Y me hubiera encantado hacerlo.

¿Hay una mirada de mujer?
A lo largo de todo este tiempo y conversando con todas estas mujeres y con otras que no están ni en el libro ni en los podcasts, también fui entendiendo y aprendiendo eso «no hay un cine hecho por mujeres». O sea, si existe un cine hecho por mujeres, pero lo que me parece que es una sensibilidad distinta. Sin duda. No digo ni mejor ni peor. Pero sin duda un director no mira de la misma manera que una directora. Ahí me parece que radica la diferencia: en la sensibilidad, en el enfoque. Lo que no hay, o hay muy poco, es eso de mujeres relatando a las mujeres. Los personajes femeninos, en general, son escritos por hombres. La forma de plantear el perfil de una mujer o la conducta de una mujer, sin duda no es lo mismo escrita por María Luisa Bemberg, que por Fernando Ayala. Qué filmó un guión de la Bemberg, «Triángulo de cuatro». Ella no estuvo conforme, y precisamente esa fue una de las razones por las que se decidió a dirigir ella.

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