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Críticas de Películas

Crítica de “Nueve Reinas”: motivos y razones de un clásico contemporáneo

Para comprender el contexto histórico en el que se estrena la película, es esencial situarnos al final de la década de los noventa en Argentina, una época marcada por la fase terminal de un neoliberalismo que dejaba al país empobrecido tanto económica como culturalmente. En este escenario, el único valor que persistía en una sociedad con semejante crisis era el dinero, dando lugar a un montón de personajes sin principios capaces de cualquier cosa por obtenerlo.

La trama sucede en este mundo apocalíptico y sigue a dos estafadores, uno aprendiz (Gastón Pauls) y otro experimentado (Ricardo Darín), quienes se encuentran ante la oportunidad de sus vidas relacionada con las estampillas de las «Nueve Reinas», que prometen el golpe más importante de sus carreras. A pesar de necesitarse mutuamente, la desconfianza entre ambos construye una sociedad basada únicamente en el interés. La paradoja de la película (advertencia de spoiler) radica en que estos estafadores terminan siendo estafados por el sistema financiero, ofreciendo un anticipo en el año 2000 del corralito de fines de 2001.

Nueve Reinas (2000) logra con ingenio describir el mapa social de la reconfigurada sociedad argentina. Los estafadores representan un ejemplo dentro de un amplio universo de personajes similares, como se ilustra magistralmente en la escena donde Marcos (Darin) señala a Juan (Pauls) la fauna que orbita diariamente en las calles de la Ciudad de Buenos Aires. La pluma de Bielinsky se revela inteligente al plasmar en formato de thriller los miedos y consecuencias trágicas de la naturalización de tales hábitos y costumbres en una sociedad que, posiblemente, había cambiado para siempre.

El éxito rotundo e inesperado en las taquillas locales de Nueve Reinas no solo acierta al capturar la nueva idiosincrasia nacional que perdura hasta hoy, sino que también marca la inauguración de un género cinematográfico inusual para la época: el thriller social con elementos policíacos y de terror psicológico, que posteriormente se convertiría en moneda corriente en el cine nacional. La destacada actuación de Darín, interpretando un personaje notablemente oscuro en comparación con sus roles anteriores, lo posiciona como un actor imprescindible. La química con Pauls es notoria, construyendo con precisión y veracidad la simbiosis maestro-discípulo.

Por todas estas razones, no es exagerado afirmar que Nueve Reinas marca un hito en el cine argentino. Su habilidad para captar con exactitud el clima de la época la consagra como un clásico contemporáneo que invita a la audiencia a reflejarse en sus reflexiones y temáticas.

 

 

 

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