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Críticas de Películas

Crítica de «Misión imposible: Sentencia mortal – Parte Uno»: Tom Cruise y la pasión por el género

La premisa no es muy distinta a la de Indiana Jones y el Dial del Destino (Indiana Jones and the Dial of Destiny, 2023), pero la última aventura de Ethan Hunt es considerablemente más divertida que la de Indy, balanceando la nostalgia por el cine de acción demodé (y sus clichés) con secuencias de puestas en escena, montaje y proezas espectaculares.

Ethan Hunt es aún más indistinguible de Tom Cruise que Pete “Maverick” Mitchell, y hoy más que nunca gran parte del atractivo de sus películas es la promesa de autenticidad. Las ganas de ver a una estrella de acción en acción; no dibujado adentro de un disfraz, ni retocado digitalmente o haciendo pantomimas frente a una pantalla verde. Al mantener la acción dentro de lo humanamente interesante y lo que es físicamente posible, la serie ha evitado convertirse en una parodia de sí misma.

Las secuencias de acción son creativas e ingeniosas, cada una orquestada dentro de un contexto específico, con un propósito claro y condimentada su ejecución con alguna regla o giro novedoso. Abundan las locaciones y las peripecias. Felizmente la mejor es guardada para el tercer acto, el cual involucra: transacciones millonarias, máscaras de látex, triples traiciones, motos, bombas, paracaidismo y el mismísimo Expreso Oriente. El Oscar al uso excepcional de un tren en una película se lo llevaría esta.

La historia continúa desarrollando la idea germinada en Misión imposible: Protocolo Fantasma (Mission: Impossible – Ghost Protocol, 2011) sobre la dependencia de la tecnología y el peligro de su descontrol. A la altura de “Sentencia Mortal” el gran villano de la humanidad es una inteligencia artificial que ha adquirido consciencia propia (“Era cuestión de tiempo,” bromea un personaje). Apodada La Entidad, es un algoritmo ubicuo y omnisciente que se alimenta de información a la vez que la altera en tiempo real. Es un buen enemigo acorde a los tiempos, capaz de crear una refrescante atmósfera de paranoia y aventajar al propio Ethan.

La trama es muy simple. Tan simple que podría prescindir de varias escenas en las que los personajes se explican entre sí cosas que ellos ya saben y la audiencia entiende sin necesidad de que se lo repita. La prolijidad del diálogo nunca ha sido el fuerte de esta serie. Pero el carismático elenco de espías, asesinos, hackers, ladrones, policías y oficiales de gobierno que viven vendiendo y comprando información es demasiado disfrutable como para que sus charlas se vuelvan aburridas.

La serie no tiene una mitología muy compleja pero con los años ha forjado un equipo entrañable de regulares: vuelven Luther (Ving Rhames), Benji (Simon Pegg), Ilsa (Rebecca Ferguson), Alanna (Vanessa Kirby) y hasta Kittridge (Henry Czerny, ausente desde la primera película de De Palma), cada uno flexionando una dinámica personal con Ethan, mientras que se une al elenco una atractiva gama de adversarios interpretados por Hayley Atwell, Pom Klementieff, Shea Wigham, Cary Elwes y Esai Morales.

Dirigida por Christopher McQuarrie – autor de las últimas dos películas de la serie – Misión imposible: Sentencia Mortal – Parte Uno es una impecable labor de cinematográfica, cargada de pasión por el género y capaz de entregar todo lo que promete. Cae en la moda de dividir su historia en dos mitades (como su MacGuffin), pero a diferencia de otras películas recientes tiene el buen gusto de anunciarlo en el título. «Parte Dos», si decide aceptarla, va a completar la misión en 2024.

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