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Críticas de Películas

Crítica De La Película ‘Dungeons & Dragons: Honor Entre Ladrones’

Dungeons & Dragons. Honor entre ladrones huele a franquicia fresca. La película de John Francis Daley y Jonathan Goldstein, profesionales provenientes de la comedia, trata de cumplir con el objetivo industrial de levantar una nueva saga para su estudio y, a la vez, satisfacer a los aficionados del que fue el primer juego de rol de la historia (y, de paso, a los que recordamos la serie de dibujos animados Dragones y Mazmorras).

El objetivo, a falta de ver las cifras de taquilla, desde luego se cumple: estamos ante uno de los blockbusters más frescos de los últimos años y un estupendo recordatorio de que en 2023 hay cine -incluso cine de franquicia- fuera del ámbito superheroico, si los estudios así lo desean.

Daley y Goldstein, directores y guionistas de Noche de Juegos y Vacaciones, demuestran que al igual que Phil Lord y Chris Miller (La Legopelícula, Spider-Man. Un nuevo universo) son un equipo joven y con ganas, que mueven en pareja y trabajan tremendamente cómodos en este tipo de espectáculo heredado. Dungeons & Dragons recuerda en cierto modo al espíritu de las aventuras que Stephen Sommers firmó en los primeros 2000 con La Momia y su secuela. La comedia, la aventura y los efectos digitales se funden en un todo narrado con seguridad y apoyado en la química de un equipo de actores que demuestran estar sumamente cómodos.

La película lo demuestra desde el principio, con un estupendo prólogo que nos introduce en la historia a través del charlatán Chris Pine y en el que, con agilidad, se lleva al espectador en un mundo de cuento de hadas presentado sin prejuicios, con ironía pero, a la vez, un sentido de lo real palpable. Dragones y Mazmorras debería ser el sueño de todo ejecutivo de Hollywood y del espectador contemporáneo en busca de un rato fantástico: ante los ojos de ambos se crea, con facilidad pasmosa, un mundo de criaturas extenso e interesante que daría para varias películas.

Claro que para ello se necesitan elementos fílmicos «tradicionales» que den algo que morder. En ese sentido, existen secuencias fantásticas como el escape del cambia formas de la fortaleza, y desde luego la que tiene lugar dentro de un laberinto. Pero, sobre todo, lo que cuenta es que estamos ante una fiesta animada por el estupendo papel de una Michelle Rodriguez que nunca ha estado mejor aprovechada (de hecho, el de Holga parece el papel de su vida) y Hugh Grant con una nueva no-interpretación que, en esta ocasión y por el contexto, recuerda a la de Alan Rickman en el Robin Hood de Costner-Reynolds.

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