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Críticas de Películas

Crítica de «Ellas hablan», Sarah Polley sobre la fuerza emancipatoria de la hermandad femenina – Secondmgn

jueves 09 de marzo de 2023

“Lo que sigue es un acto de imaginación femenina” Tras años de abusos perpetrados por varios varones de la comunidad menonita de la que forman parte (con la complicidad de los demás varones), las mujeres de la colonia descubren quiénes son los agresores. La súbita (y probablemente inesperada) reacción de las mujeres frente a los agresores crea la necesidad de alejarlos durante dos días de la colonia, período durante el cual las afectadas deberán perdonarlos o serán expulsadas de la comunidad, recibiendo por esta renuncia un castigo divino. Durante este período, las mujeres se organizarán para decidir uno de los tres caminos posibles: quedarse sin cambiar nada, quedarse a luchar o irse. Serán un grupo de mujeres de varias familias las designadas para sentarse a debatir y así tomar la decisión final.

Ellas hablan (Women talking, 2022) está basada en el libro homónimo de Myriam Toews, publicado en 2018. Toews nació y creció en una comunidad menonita, y varias de sus novelas transcurren dentro de congregaciones de este tipo. Para «Ellas hablan», Toews tomó un caso ocurrido en una colonia en Bolivia e imaginó un escenario en el que las mujeres disponen de la palabra que les han negado para pensarse en presente y en futuro.

Este “acto de imaginación femenina” es replicado en la película. La actitud rebelde implicada en el debate que se da puertas adentro contrasta con la quietud y la simpleza de la vida de la colonia, características representadas a través del énfasis en las tomas de la naturaleza y de las infancias. La música de Hildur Guðnadóttir cohesiona ambos mundos: lo rural por un lado; la intriga y el drama por el otro. Resulta, hasta cierto punto, inimaginable que en una comunidad de este tipo un grupo de mujeres iletradas se reúna a debatir en torno a temas como la naturaleza humana, la fe, la venganza o el perdón. De esta manera, Ellas hablan funciona más bien como una metáfora, extrapolable a infinidad de situaciones.

La película está nominada a los premios Oscar en las categorías de Mejor película (única película dirigida por una mujer dentro de esta categoría) y Mejor guión adaptado. Las actuaciones son muy logradas, en especial las de Jessie Buckley y Ben Whishaw, quien encarna al único varón presente en el debate.

Es difícil ver Ellas hablan sin pensar en la maravillosa Luz silenciosa (Stellet Licht, 2007) de Carlos Reygadas. No sólo comparten la construcción de un relato al interior de una comunidad menonita: Reygadas, quien prefiere trabajar con actores no profesionales, eligió a Myriam Toews para el rol de Esther, uno de los personajes centrales. La comparación no es del todo grata, pero permite arrojar luz sobre una dificultad con la que se encuentra Ellas hablan: las posibilidades poéticas que brinda lo simple se ven opacadas por la crudeza con la que son expuestas las violencias. Algunas de ellas se explicitan de manera verbal, pero es en lo visual en donde se produce un salto cualitativo. Es evidente que esta crudeza está elegida, y no le falta razón de ser. Pero la suma de los elementos de los que se vale la película da un resultado no del todo consistente, con mucha menos fuerza de la que podría haber tenido.

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