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Críticas de Películas

Crítica de Argylle (2024), un Kingsman de Hacendado

A toro paso, se veía venir. La que para mí era una de las películas más esperadas del año lo tenía todo para reventarlo en las salas de cine. La nueva película del director de la saga King’s man. Una nueva cinta de espionaje con el amparo de Apple y uno de los repartos del 2024. Sin embargo, Argylle se estrena a principios de febrero sin mucho bombo. Por algo será, dado que se trata, desde ahora mismo, de una de las más grandes decepciones no ya de este año, sino de lo que llevamos de siglo.

Cuando las tramas de sus libros empiezan a parecerse demasiado a las actividades de un siniestro sindicato clandestino, la introvertida autora de novelas de espías Elly Conway y su gato se ven inmersos en el verdadero mundo del espionaje… donde nada, ni nadie, es lo que parece.

Cuesta imaginar esta debacle antes de entrar a la sala de cine. Era difícil de imaginar con los nombres que vemos en el cartel de Argylle. Pero, sin entrar en spoilers, ya os digo que la nueva película de Matthew Vaughn es un fracaso por partida triple. Por lo que anunciaba ser, por lo que es y por lo que anuncia que será.

LO QUE ANUNCIABA SER

Por mucho que nos centremos en su espectacular reparto, el principal nombre que captaba mi interés en Argylle era el británico Matthew Vaughn. Director que, hasta ahora, había sido capaz de realizar un cine comercial con el punto de irreverencia necesario para no ser previsible. Lo consiguió con el cine superheroico (Kick Ass y X-men: primera generación), el fantástico (la infravalorada Stardust) y, por supuesto, el espionaje con el universo Kingsman, al que lleva dedicado desde 2014. Ah, y no nos olvidemos de su debut deudor de Guy Ritchie con Layer Cake: crimen organizado.

Crítica de Kingsman y el círculo dorado en Las cosas que nos hacen felices. 

Crítica de The King’s man en Las cosas que nos hacen felices.

Y ahora llega el momento de hablar de su reparto. Tanto en el tráiler como en el cartel aparecen Henry Cavill, Bryce Dallas Howard, Sam Rockwell, Bryan Cranston, Dua Lipa, John Cena, Ariana de Bose o Samuel L. Jackson. Un gran número de actores reputados y carismáticos. Pero no esperéis un reparto coral en Argylle.

En una decisión destinada a atraer el mayor número de espectadores posibles aún a costa de que estos se sientan estafados, los responsables han decidido equiparar a todos los miembros del reparto cuando la inmensa mayoría de ellos no es que sean secundarios, es que sencillamente participan como cameos. Para no destripar nada, os diré que los principales protagonistas son Bryce Dallas Howard y Sam Rockwell. Los demás, personajes muy (insisto, muy) secundarios.

LO QUE ANUNCIA SER

Ya desde su propio planteamiento, Argylle basa su guión en dos aspectos. Por un lado, la de dar protagonismo a una pareja compuesta por un experto y un novato para crear situaciones de comedia. Por otro lado, reflexionar sobre los arquetipos del cine de espionaje, sobre todo los relacionados con la saga de James Bond.

Los 21 mejores espías de la historia del cine

Pero Argylle fracasa en las dos. Porque es un desastre. Sencillamente, el guión, compuesto de una cadena de situaciones a cada cual más previsible, es aburrido. No hace gracia. Los protagonistas no tienen ninguna clase de química y no encontramos la incorrección propia del resto de películas de Matthew Vaughn.

Y la dirección no es mejor. No esperéis escenas como las de Kingsman. Es increíble lo plana que resulta la película. Y también que haya costado 200 millones de dólares, porque Argylle hiede a croma, a digital, a pantalla verde. En una época en la que se está volviendo al cine de especialistas (John Wick, Misión Imposible o Top Gun), Argylle rezuma tecnología, pero queda desfasada nada más llegar a los créditos.

LO QUE ANUNCIARÁ SER

2

No voy a entrar en detalles, pero Argylle tiene escenas poscréditos. Y resulta impactante. Sobre todo porque es tan confusa que pocos se enterarán. Yo no he sido uno de ellos.

En definitiva, Argylle es el primer gran fracaso de 2024. Todo hace aguas en esta tibia producción realizada para no incomodar y que suena a refrito de la peor clase. Dirección plana, guión soso y actores con el piloto automático tras varias semanas rodando con pantalla verde. Una pena.

¡Un saludo y sed felices!

¡Nos leemos en Las cosas que nos hacen felices!

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